YO SOY UN MILLENNIAL

Soy un millennial, encajo perfectamente en esa definición y no me da vergüenza reconocerlo. Fui el primero de mi familia en conseguir un título universitario, tengo más oportunidades que nadie en mi familia, tengo más comodidades de las que quiero, nunca he pasado hambre verdadera y sin  embargo a pesar de todo ello no me siento preparado para la vida.

Algunos dirán: “Nadie está preparado para la vida, nadie tiene una receta, la vida viene como viene y hay que vivirla como se pueda…” pero  no me refiero exactamente a eso…

Los millennials son esa generación que alcanzó la mayoría de edad con la entrada del nuevo milenio, es decir, a partir del año 2000.

Según esa definición los millennials han crecido en una de las mayores épocas de prosperidad económica que ha conocido el mundo y rompen con los paradigmas de las generaciones anteriores en cuanto a estudios, filosofía de vida, oportunidades y un largo etcétera…

Algunos han llegado a tildarlos de “la generación mejor preparada de la Historia” y puede que no les falte razón en algunos sentidos, pero en otros, discrepo y mucho.

En el lado oscuro de ser un millennial, en la mayoría de los casos, se puede decir que existe una especie de vacío vital que viene en parte por la educación y la cultura que hemos recibido y que estamos viviendo.

La era de la tecnología, de las redes sociales, de los medios de comunicación, del marketing y de los avances científicos es pese a todo una época donde los valores son difíciles de encontrar, donde el individualismo está fragmentando las sociedades y donde triunfa la soledad moral, intelectual y espiritual.

La realidad es que nos han faltado referentes, nos faltan valores, echamos de menos una guía y no es porque no hayamos aprendido nada sino porque nos falta por aprender lo más importante.

En mi opinión lo que nos faltan son una serie de herramientas con las que nuestros padres y nuestros abuelos sí que contaron y que entre otras cosas propiciaron el desarrollo social y económico del que hoy cualquier millennial puede disfrutar.

Hablo de la cultura del esfuerzo, del trabajo duro, del sentido positivo del sufrimiento, del ahorro, del no tirar sino intentar arreglar, hablo de la escasez, de la paciencia, de la disciplina, de la actitud siempre combativa nunca victimista, de la fortaleza mental, de los valores individuales como la integridad, el respeto, la lealtad y la confianza, hablo de los valores culturales que afirman nuestra identidad colectiva y que se están perdiendo, de la comunicación cara a cara, hablo, en definitiva, del sentido de la vida.

No podemos abandonar esos valores.

Nos olvidamos de que fuimos pobres y no tuvimos nada.

Necesitamos urgentemente esas lecciones.

Mi abuelo jamás leyó un libro, no sabía leer, era analfabeto y sin embargo vivió la postguerra y  con todas sus limitaciones supo cómo salir de ella y levantar de las cenizas una familia estable y unida. Sé que lo hizo por orgullo propio y lo consiguió como él mismo suele decir: “con mis dos manos”.

Hemos caído en la trampa de la tecnología y de la vida virtual alejándonos cada vez más de la vida real que es donde podemos encontrar la verdadera felicidad.

La vida no es eso.

La verdad no es esa.

La realidad cada vez está más lejos.

Es hora de hacer un poco de autocrítica.

20 TIPS PARA AFRONTAR EL NUEVO MILENIO

Porque eres un hombre o una mujer del nuevo milenio tienes que encontrar aquello que te hace grande y diferente, recoger lo que las generaciones que te precedieron te legaron y construir tu propio destino, ese que asegurará tu bienestar en este mundo cambiante y el de las nuevas generaciones que traigas a este planeta. Empieza por aquí.

 

1- Aléjate de todo aquello que te quita tiempo, te resta energía y saca tu lado victimista y ególatra. Responsabilidad ante todo.

2- Deja de hacerte la víctima y empieza a ser libre. Fórjate un carácter y una personalidad.

3- Deja de pedir derechos y asume responsabilidades. Los derechos se ganan por mérito propio. No le pidas al Estado, a la sociedad o a los demás que te los regalen porque si los derechos son regalados no te los mereces.

4- Enfréntate a tus temores que solo te están indicando el camino correcto y acepta el dolor cuyo sentido sea servirte de maestro.

5- Las redes sociales no son la realidad. Gasta menos tiempo “vendiéndote” y más tiempo trabajando en ti mismo.

6- Conócete a ti mismo. Tú eres el principio y el destino de todo. El resto del mundo es un reflejo de lo que en realidad eres.

7- Huye de las trampas y de las convenciones sociales que saquen lo peor de ti. Deja de decir lo políticamente correcto y de sentirte agredido porque otros tengan otra opinión o razonen de forma diferente.

8- Abre los ojos. Mira a tu alrededor, el mundo se está derrumbando y lo sabes. Te venden progreso y desarrollo pero cada vez hay más cosas que no entiendes, cada vez hay más aislamiento y menos humanidad, más cosas y menos personas.

9- Deja de compararte. Siempre habrá alguien en otro nivel al tuyo sea inferior o superior. Estás donde estás trabajando hacia dónde quieres llegar; otros tienen su camino.

10- Escucha y aprende. A nadie le importa lo que dices por whatsapp. La mayor parte de la gente odia el silencio porque no quiere escucharse ni prestar atención a su realidad.

11- Concéntrate y olvídate del tiempo. Vive en el “ahora”. La vida es una sucesión de “ahoras”. Si ahora estás pensando en las vacaciones de dentro de dos meses o en lo que te ocurrió ayer no estás viviendo el ahora. No estás actuando y no estás sembrando.

12- Paciencia. Roma no se construyó en un día. Construye tu vida con pequeños hábitos. Empieza por barrer, hacer la cama y esas cosas sencillas. Serán el primer pilar hacia la disciplina y hacia cosas más grandes que no son más que cosas con muchos pequeños detalles.

13- Trabaja duro. La práctica y la experiencia te darán sabiduría. La teoría sin la práctica no conduce a nada.

14 Humildad. Eres lo que eres. No permitas que nadie destruya tu identidad con falsas ideas de que eres lo que quieres ser. Lo que quieres ser es un proyecto, algo volátil; en ocasiones algo irrealizable. Y si lo consigues ya no eres lo que quieres ser, eres lo que eres.

15- Presta atención a tu naturaleza. Tu lado irracional sabe mejor que tu parte racional lo que te conviene; por eso respiras y activas tus funciones vitales sin pensar en ello.

16- Medita. En un mundo con miles de estímulos y bombardeos sensoriales dejar la mente en blanco te dará calma y claridad.

17- Desarrolla tu comunicación no verbal. Es el 80% de tu mensaje. Las palabras se las lleva el viento. Las pantallas son barreras no ventanas.

18- No seas demasiado duro y exigente contigo. Prémiate en cada pequeño triunfo con palabras amables y anímate a mejorar la próxima vez después de cada pequeño fracaso.

19- Deshazte de las etiquetas y los prejuicios. Solo sirven para controlar y encasillar a la gente. La vida es cambio. Las etiquetas son celdas.

20- Pregunta lo que no entiendas y si no te saben responder es que no saben de lo que están hablando.

¿Alguna pregunta?

Nos vemos pronto,

David Salomé.

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