Cómo preparar el Camino de Santiago

Cometí muchos errores en la planificación. Si tú puedes aprender cómo preparar bien el Camino de Santiago y beneficiarte de mis fallos este post habrá merecido la pena.

En un principio tenía claro que quería a hacer el Camino Francés. Llegué a la oficina del peregrino en Madrid para recoger mi credencial y me encontré la primera sorpresa.

  • ¿Desde dónde tienes pensado empezar?
  • Desde St Jean Pied de Port.

Mi respuesta hizo que todo el mundo se quedara callado en la pequeña sala de la oficina.

La mayor parte de la gente que hace el Camino por primera vez, empieza en Sarria (Lugo) o en León, es decir hace los últimos 100 o 200 kms y además lo suele hacer en grupo.

Si no tienes un mes de tiempo libre y mínimo 800 euros disponibles para gastar plantéate esta opción. No harás el Camino de Santiago entero pero recorrerás los kilómetros suficientes para recibir la Compostelana.

Si ,como en mi caso, el tiempo y el dinero no te supone un problema puedes elegir empezar desde Roncesvalles (Navarra) o desde St Jean (Francia).

 

Saint Jean Pied de Port

 

Elegí empezar desde St Jean porque me hacía ilusión cruzar los Pirineos y ese fue mi primer error. Con mi mala preparación física y con errores de alimentación e hidratación, los 29 kms de desnivel que conducen desde St Jean a Roncesvalles se me hicieron una agonía y tuve suerte de encontrar a gente que me ayudó.

Para esta etapa hay que tener en cuenta las condiciones climáticas cambiantes propias de la alta montaña y que no hay apenas agua potable durante la ascensión. Para hacer esta etapa con garantías hay que ir bien preparado físicamente y bien equipado. Llevar un stick puede marcar la diferencia en ese terreno.

  • Si te ocurre algo o te pierdes tienes que llamar para que te rescaten – me dijeron aquel día en la oficina- así que ten cuidado, porque sale muy caro que envíen un helicóptero a buscarte.

En aquel momento no me lo tomé demasiado en serio. Tuve suerte. Me ayudaron. Llegué de los últimos a Roncesvalles ese día pero pude terminar la etapa.

Dicho lo cual, es cierto que me tocó uno de los peores días de la temporada con lluvia, niebla densa, caminos embarrados etc en pleno verano, lo cual no tiene por qué pasarte a ti.

Pirineos

Mi siguiente recomendación es que elijas bien el momento para hacer el Camino.

En primavera o septiembre puede ser la opción más interesante dado que hace menos calor y hay menos gente haciendo el Camino.

Si vas en los meses de junio, julio y agosto encontrarás más gente.  Aunque no suele haber problemas de alojamiento en albergues, estarás más incómodo. Además tendrás que soportar altas temperaturas en los tramos finales de las etapas aun cuando madrugues.

En cuanto al equipaje mi consejo y el de todo el mundo que hace el Camino es que cuanto menos cosas te lleves mejor. Más es menos y conforme avanzas lo entiendes mejor.

El peso extra innecesario en la mochila te pasará factura en piernas y espalda como me ocurrió a mí.  Después vienen los dolores y las lesiones articulares, algo que se puede evitar en el momento de hacer el equipaje.

Con dos o tres mudas de cada cosa tienes más que suficiente. En la mayoría de albergues hay lavadoras y secadoras por tres euros cada una que sale a menos si compartes con otra persona. O eso, o lavas a mano  todos los días las prendas que has utilizado, las tiendes al sol y por la noche las recoges.

Lleva saco de entretiempo.

Olvídate de la esterilla.

Olvídate de llevar un botiquín completo.

Olvídate de los por si acaso.

Eso se soluciona durante el Camino donde hay tiendas y farmacias donde puedes comprar de todo.

El Camino transcurre por la Civilización. No tiene nada que ver con la época medieval. No vas a pasar “estrecheces” si no quieres. Deja que triunfe el minimalismo.

Por último no olvides llevar un calzado bueno que hayas probado con anterioridad y que se haya adaptado a la forma de tu pie antes de comenzar el Camino. A ser posible botas o zapatillas de trekking que a mí me funcionaron fenomenal.

Es la mejor inversión que puedes hacer antes del Camino. Buen calzado, pocos problemas. Tenlo presente.

Siguiente recomendación : planifícate las etapas como quieras. A veces te gustará hacer las etapas “clásicas” con los finales más famosos y otras andar lo que quieras y terminar donde te apetezca.

No soy partidario de los días de descanso pero mucha gente los hace. Con todo hubo algunos días que caminé menos de diez kilómetros y otros días que llegué a superar los cuarenta. Libertad absoluta. Tu camino es tu camino.

Nadie se pierde en el Camino. Las señalizaciones son excelentes. No tengas miedo de caminar a veces solo. El Camino es como la vida. Conocerás a gente con la que caminarás algún tiempo y dejarás ir y puede que te los encuentres más adelante o no pero no te condiciones por nadie.

Señalizaciones del Camino de Santiago

En cuanto a la forma física os seré sincero. Cuando empecé el Camino tenía algo de sobrepeso y apenas había andado cuatro tardes para prepararme.

En mi caso, me costó una semana y media coger la forma durante el Camino. Terminaba las etapas bastante cansado y solo me apetecía ducharme y dormir.  Pese a todo, mi genética y mi buena constitución vencieron finalmente. El cuerpo es sabio.

Si quieres evitarte los malos tragos al principio prepárate un mes antes pero sin quemarte. Llegarás en buena forma y podrás disfrutar mucho más de la experiencia.

Aun así hay mucho mito en torno a la preparación. El Camino de Santiago es universal y para toda la gente. También lo hacen personas mayores, personas con problemas de sobrepeso e incluso recientemente hemos visto casos de gente con minusvalías graves. Yo mismo fui testigo de ello.

Muchas veces somos nosotros mismos los que nos ponemos las barreras.

El Camino no es una competición, no tiene reglas escritas. Cada uno lo vive de una manera, pero una buena preparación puede ser tu mejor aliada.

Mi último consejo es que te dejes sorprender, al fin y al cabo no deja de ser una aventura. Abre los ojos y los oídos. La información está bien pero nadie te puede explicar qué el el Camino. Es algo muy personal.

Y es que en el Camino, más a veces es menos y menos es más.

 

Nos vemos,

David Salomé.

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