Por qué debes hacer el Camino de Santiago

Hay experiencias que sacan lo mejor de ti. Lo sabes. En el momento no estás seguro de si lo conseguirás pero lo deseas. Sabes que tienes que vivir esa experiencia. En mi caso este sentimiento fue el Camino de Santiago.

Después de terminar la universidad sabía que tenía que hacer algo que me revolucionara por dentro. Existía un vacío vital en mi interior y algo debía ocuparlo. Nos pasa a todos. Acabamos un proyecto de larga duración y no estamos seguros de cuál va a ser el siguiente paso.

Había escuchado hablar del Camino de Santiago a un amigo y pensé que hacerlo podría ser una buena idea. No me defraudé y lo conseguí.

La gente a mi alrededor no terminaba de entender bien mi decisión.

  • Nunca has hecho nada parecido. Ni siquiera estás preparado.
  • ¿Vas a ir solo?, ¿y si te pasa algo?
  • ¿Vas a hacerlo entero? Eso es demasiado. Vete dos semanas y prueba.
  • No sabes dónde te estás metiendo.
  • ¿Y si te pierdes?

No escuché a nadie. Me dije que un mes y pico caminando desde Francia hasta Finisterre podría ayudarme a resolver mis dudas. Me costó. Un mes y dos días después estaba bañándome en el océano Atlántico.

Lo que para la mayoría eran impedimentos para mí fueron retos. Pagué la novatada y hubo momentos críticos al principio. Después la cosa funcionó. Al final no quería abandonar. Agoté dinero y tiempo, pero fue la mejor inversión que he hecho en mi vida.

El Camino de Santiago me enseñó mis limitaciones y el poder de la creencia.

La experiencia pinchó la burbuja en la que vivía. Desarrollé habilidades adormecidas y derroté una a una todas mis dudas y mi falta de fe en mí mismo. Al menos, esto fue lo que ocurrió durante el viaje.

Aprendí a sentir más y a no pensar tanto. A valorar la compañía y a sufrir las lecciones de la soledad, a veces maravillosas y a veces terribles.

Asistí a mi transformación. Me bauticé de nuevo en un océano de nuevas posibilidades, quiero creer, que a otra vida. Una nueva vida.

 

 

Da igual lo que busques. No importa que no tengas una meta fija en el Camino. Pídelo mientras lo haces y si no te abandonas en los malos momentos, se cumplirá.

Cuando acabé quería volver a empezar, pero no tenía medios y debía volver a ver a los míos. Lo que no sabía cuándo cogí el autobús de vuelta a Madrid aunque lo intuía, era que el verdadero reto acababa de empezar.

La vuelta a la rutina, a la zona de confort, a lo malo conocido es lo más peligroso del Camino. Hay que saber gestionarlo. Por eso escribo este blog.

Si quieres empezar a buscar dentro de ti, el Camino de Santiago puede ser una buena opción. En los próximos posts de David & Goliat te voy a contar cómo lo viví yo y qué cosas debes tener en cuenta.

No olvides sin embargo, que la mayor aventura reside en ti. Ese viaje nunca termina.

 

Nos vemos,

David Salomé.

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2 pensamientos en “Por qué debes hacer el Camino de Santiago

  1. El texto está bastante bien, David. El final es bastante bueno también. Entretenido y ameno.

    Aunque también he visto un par de fallitos (ya me conoces).

    Mucho ánimo!!! Espero más entradas.

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