7 lugares del Camino Francés que volvería a visitar

En este siguiente post intentaré guiarte por aquellos sitios que me vienen a la cabeza cuando pienso en el Camino Francés.

No necesariamente tienen una buena foto, son populares o los verás llenos de gente siempre.

Pueden ser un rincón, estar en una calle apartada y poco transitada u ofrecer una vista sorprendente pero todos ellos me dejaron una sensación única y un momento irrepetible.

 

1. ALBERGUE SUR LE CHEMIN AU CHANT DU COQ

 

Nada más llegar a Saint Jean me puse a buscar alojamiento tras más de diez horas de viaje. Hay muchos albergues en ese espectacular pueblecito francés pero a mí me llamó la atención uno donde pasé una noche genial la víspera de mi Camino.

Cuando entras en el universo de Cristine, la dueña, te das cuenta de que el albergue ” Sur le Chemin au Chant du Coq “ es un lugar muy especial para comenzar esta aventura.

Enseguida reconoces que el lugar es una prolongación de su carismática anfitriona: tranquilo, acogedor, entrañable…

Es un espacio pequeño de dos pisos con varias habitaciones y literas donde poder relajarse y abstraerse por completo durante algunas horas y divagar pensando en lo que te espera.

Todavía recuerdo esa primera noche donde conocí a mis primeros compañeros de Camino. Allí estábamos todos sentados en unos sofás y descalzos mirando al infinito como flotando en una atmósfera mística. Mientras, suena de fondo una música tranquila ( New Age ), alguien prueba a tocar el piano y los gatos de la jovial Cristine se desperezan en medio de una decoración impresionante llena de matices egipcios y orientales.

Si podéis, no perdáis la oportunidad de pasar allí la noche. Ella os recibirá con cervezas en la mano y os contará la fantástica historia de su familia.

 

http://chemingarazi.canalblog.com/

 

 

2.  ZUBIRI

 

Después de una jornada dura encontrar en el final de la tercera etapa un rincón como éste en el pueblo navarro de Zubiri fue una maravilla:

 

 

Poco más que añadir. Solo  o acompañado, encontrar este espacio para quitarte las botas, sentarte y descansar con la panorámica del puente y el rumor del río Arga al lado, le carga las pilas a cualquiera.

 

 

3. MONTE DEL PERDÓN

 

Durante mi quinta etapa que transcurría entre una Pamplona en fiestas y Trinidad de Arre tuve que subir y descender el monte del Perdón. Os aseguro que en el momento en el que coroné el Alto del Perdón y observé Valdizarbe al otro lado sentí algo especial.

Atrás quedaban Pamplona en San Fermines y la sangría del día anterior, el implacable sol de aquella mañana, mi compañero que sufrió un esguince y que me obligó a continuar sin él y la dureza de la ascensión a las dos de la tarde.

El lugar está colonizado, hay quien dirá estropeado, por la modernidad. Hay muchos aerogeneradores por la zona y de primeras te llama la atención la famosa escultura en chapa de la caravana de peregrinos. Para mí todo aquello no le restó intensidad al sentimiento que tuve de que había conseguido algo importante.

No sé si fue por el magnetismo de la zona, sobre la cual circulan leyendas, o porque la etapa había sido dura para mí pero me convencí de que había superado una de las mayores dificultades del Camino Francés.

Aquel lugar significó algo especial para mí.

 

 

 

4. ALBERGUE ARROYO DE SAN BOL

 

Imaginad lo que es caminar por una sartén natural. Una extensa meseta donde corre poco el aire en pleno julio y el paisaje parece que no cambie por mucho que andes.

Al fondo, un grupo de peregrinos llega a un pueblo y  uno de ellos pide al dueño de un albergue que les deje bañarse en la piscina del albergue. El propietario accede; el peregrino sonríe y sabe que es imposible. Si te quitas las botas ya no vas a continuar y aún queda mucha etapa.

Después del parón sigues caminando durante algún tiempo hasta que la cabeza ya no funciona. Sencillamente dejas de pensar mientras las cigarras cantan a tu alrededor y una ola de calor te envuelve como una masa densa.

En ese momento, encuentras un oasis y un albergue al lado, y reconoces que aquel día ese es tu destino.

Ese lugar es el  Albergue Arroyo de San Bol que aparece de la nada en mitad de la vasta meseta castellana que hay entre Burgos y León. Allí  transcurre un pequeño arroyo que va a parar a una oportuna pileta y que es ideal para quitarse las botas y recuperar la sensibilidad en los pies.

Después de recuperarte del calor sofocante, gracias a la frescura de los árboles que crecen alrededor, y compartir una cena comunitaria con no más de quince personas,  decides que al día siguiente empiezas la etapa a las cuatro de la mañana porque tienes que vivir la experiencia de andar por la meseta de noche.

Pocos lugares con tanto misticismo como aquellas horas que pasé caminando por esos lugares. Sin duda, aquel albergue es un faro, un oasis en medio del calor, de la noche abierta y de la nada.

 

Albergue de peregrinos municipal de Arroyo San Bol (Iglesias), Burgos

 

 

5. HOSPITAL DEL ALMA EN CASTROJERIZ

 

No necesita una fachada exuberante ni llamativos carteles. Nada parece inducir a entrar pero si entras no sales igual.

El Hospital del Alma de Castrojeriz es un espacio con duende donde la quietud, el reposo, la introspección y la reflexión se condensan para facilitar una experiencia profunda al peregrino.

Fundado por un peregrino italiano y su mujer canadiense, el lugar alberga una exposición de fotografías aderezadas con las más bellas reflexiones atemporales sobre el alma humana.

Un ejemplo notable de lo que el Camino de Santiago hace con los peregrinos y de lo que los peregrinos pueden hacer por el Camino.

 

 

6. BAR DE SINÍN

 

El bar Elvis de Reliegos ( León ) es uno de los lugares más clásicos del Camino Francés para parar y tomarte un buen vinito y unos tapas como dios manda.

Su dueño, el gran Sinín, es uno de los personajes más cojonudos que conocí a lo largo del Camino.

Es un hombre incombustible que ha visto como por su bar ha desfilado todo hijo de vecino haya nacido en Australia, en la Casa Real o en el pueblo de al lado.

Peregrinos y gente de todo el mundo vienen a visitarle, le envían regalos y forman parte del “Elvis” dejando sus dedicatorias y ensuciando hasta el último centímetro de sus paredes como manda la tradición. A él no le importa. Se las ha visto de todos los colores desde tiempos inmemorables y sigue siendo un tipo muy normal y currante que se levanta pronto para abrir su bar como siempre.

 

 

https://www.facebook.com/pages/Reliegos-Elvis-Bar/100678230070642

 

7. FINISTERRE 

 

La mejor manera de terminar el Camino Francés es acabar en Finisterre y pegarte un buen bañito en la playa de Langosteira o en cualquiera de sus playas.

El clima es espectacular durante todo el año y el ambiente que encontrarás será muy emocionante. Verás que no has llegado solo al final y que el Fin del Mundo no es inalcanzable cuando te pones unas botas y empiezas a caminar.

La ascensión final al faro y la vista del imponente océano engullendo el disco solar será con toda seguridad uno de los momentos más épicos que habrás vivido en tu vida. Silencio. Oscuridad. Aplausos. Olas. Mañana renacerá otra vez el sol al principio del Camino.

 

 

 

No importa a dónde vaya ni cuanto me aleje porque estos rincones ya forman parte de mí y yo de ellos, ¿a qué esperas para ir a su encuentro?

 

Nos vemos,

David Salomé.

 

 

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